En español, los verbos son palabras con una flexión muy rica, de modo que un mismo verbo tiene muchas formas distintas. Dichas formas expresan los distintos valores de tiempo (presente, pasado, futuro), de aspecto (perfectivo, imperfectivo) y de modo (indicativo, subjuntivo) para las tres personas tanto del singular como del plural. El conjunto de formas de un verbo constituye lo que se conoce como su conjugación.
La mayoría de verbos del español son regulares en su conjugación, es decir, se conjugan siguiendo unos modelos fijos. Estos modelos varían en función de la terminación del infinitivo: -ar (primera conjugación), -er (segunda conjugación) e -ir (tercera conjugación). Frente a ello, algunos verbos son irregulares en su conjugación. En estos casos, alguna de sus formas no sigue el patrón de los verbos regulares.
Los verbos irregulares se pueden agrupar en dos grandes clases: los sistemáticos, que siguen cierta sistematicidad en sus irregularidades, y los asistemáticos, que presentan irregularidades idiosincrásicas.
Los verbos con irregularidades sistemáticas pueden cambiar o añadir algún sonido o alguna letra en alguna de las formas. Una misma irregularidad se produce varios verbos. Por ejemplo:
Se añade una letra o sonido:
- i > ie. Por ejemplo adquirir, adquiere.
- u > ue. Por ejemplo jugar, juega.
- e > ie. Por ejemplo acertar, acierta.
- c > zc. Por ejemplo nacer, nazco.
- s > sg. Por ejemplo asir, asgo.
- o > u. Por ejemplo dormir, durmió.
- e > i. Por ejemplo sentir, sintió.
- c > qu. Por ejemplo sacar, saque.
- Verbos que acaban en -iar: los regulares tienen la sílaba tónica en la raíz (alivio, alivie), mientras que algunos verbos irregulares tienen la sílaba tónica en la desinencia (confío, confíe).
- Verbos que acaban en -uar: los regulares tienen la sílaba tónica en la raíz (desagua, desagüe), mientras que algunos verbos irregulares tienen la sílaba tónica en la desinencia (evalúo, evalúe).
Se cambia una letra o sonido:
Los verbos con irregularidades asistemáticas, en cambio, tienen alteraciones que suponen cambios mayores y que, por lo general, afectan a un número de verbos más reducidos. Por ejemplo, algunos verbos usan raíces distintas para algunos tiempos: ir, voy, fui. Otros conjugan el pretérito con una raíz y unas desinencias especiales: traer, trajo.
Finalmente, algunos tienen variaciones que afectan a la acentuación de algunos tiempos: